1962-2000 - Un mundo transformado

Santa Marguerite de Canadá

El 13 de enero de 1700, uno de los sacerdotes que asistía a los funerales de Marguerite Bourgeoys, observa que si en ese momento se pudiera canonizar a los santos y santas como en los primeros siglos de la Iglesia, por aclamación del pueblo y del clero, «mañana se diría la misa de santa Marguerite de Canadá». Hubo que esperar casi tres siglos para poder hacerlo. Para lograrlo, Monseñor Bourget emprende los primeros pasos durante su visita a Roma, en 1869. En diciembre de 1878, el Papa León XIII firmó el decreto por el que se confería a Marguerite el título de Venerable : es decir, la primera etapa hacia la canonización. El 12 de noviembre, Marguerite fue beatificada (declarada Bienaventurada) por el Papa Pío XII, que formula la pregunta : sin ella, «¿sería Canadá lo que es en la actualidad?» Finalmente, el 31 de octubre de 1982, se pudo celebrar la misa de Santa Marguerite de Canadá cuando fue canonizada por el Papa Juan Pablo II. El acontecimiento, provoca una gran alegría en Canadá, país de adopción de Marguerite, que contaría desde entonces con su primera santa, así como también en todos los países en los que la Congregación se había establecido. Especialmente se regocijan en Troyes, Francia, su ciudad natal, donde la Congregación había abierto misión el año anterior.

Misa solemne en el Forum de Montreal para celebrar la canonización de Marguerite Bourgeoys

Misa solemne en el Forum de Montreal para celebrar la canonización de Marguerite Bourgeoys

Montreal, Quebec, 25 de noviembre de 1982.

En América Central y en África

Mientras se secularizaba la región del mundo donde había nacido la Congregación, las hermanas serían convocadas a responder a las necesidades de la Iglesia en territorios muy distintos al Occidente próspero. En junio de 1962, cinco hermanas partían a hacer una práctica en el Centro de Formación de Cuernavaca, Méjico. En octubre, ellas fundaron la primera misión latinoamericana de la Congregación en Tegucigalpa, Honduras. Le siguen otras misiones en otros países : en Guatemala (1964), en Chili (1965-73) y en el Salvador (1988). En estas regiones, las hermanas afrontaron y siguen afrontando, pruebas y peligros similares a lo que conocieron Marguerite Bourgeoys y las primeras hermanas de la Congregación, en el Siglo XVII.

En esos países, las hermanas llevan a cabo la labor pastoral junto a los más pobres, frecuentemente, en las zonas rurales donde los sacerdotes pasan raramente. Se esfuerzan en particular, por lograr la autonomía de la población local, construyendo comunidades de base, formando a catequistas y poniendo en marcha programas de alfabetización. Trabajan muy especialmente, en la promoción de la condición femenina y el apostolado juvenil. Desde 1986, unas jóvenes originarias de estos países ingresaron a la Congregación, y numerosas personas asociadas colaboran con sus obras.

En 1970, la Congregación se extiende a otro continente cuando las hermanas arriban a Camerún, África. Eventualmente, ellas trabajarán en Kumbo, Makak, Maroua, Méri, Ngaoundéré y Yaoundé. Alli, ejercen sus labores en la enseñanza, religiosa y profana, y en la formación de docentes. Dirigen un pensionado, se encargan de la pastoral diocesana y parroquial, de la dirección espiritual y trabajan en la promoción de la mujer y de la clase obrera. Actualmente, hermanas y personas asociadas africanas colaboran con las hermanas originarias de América del Norte.

Sesión de costura con las madres de la aldea

Sesión de costura con las madres de la aldea

Ebolowa, Camerún, [después de 1970].

Responder a la interpelación del Concilio Vaticano II

Una de las primeras etapas del movimiento de modernización denominado la «Revolución tranquila» fue la creación de una comisión real de investigación sobre el sistema educativo de Quebec. La Comisión Parent publicó, de 1963 a 1967, un informe de varios volúmenes. Para poner en marcha sus recomendaciones, responder a la demanda de una población escolar mucho más numerosa, y ampliar el acceso a los estudios superiores, el gobierno emprende una radical reforma del sistema educativo. Esto provoca particularmente, la desaparición de los colegios clásicos y la creación de colegios de enseñanza general y profesional (cégeps). El Estado asumiría cada vez más servicios ofrecidos hasta ese momento por las comunidades religiosas.

Por otra parte, la Congregación – a semejanza de otros institutos – fue convocada a volver a las fuentes de inspiración que le habían dado nacimiento. Marguerite Bourgeoys había exhortado a sus primeras compañeras a ir allí donde se las necesitara, aportando el mensaje del amor de Dios. La placa de su primera sepultura destacaba el hecho de que las hermanas habían partido a enseñar tanto a la cuidad como al campo. Mientras las hermanas continúan enseñando en las escuelas y los colegios establecidos, otras – en Canadá y Estados Unidos – dan respuesta a diversas necesidades educativas y pastorales, tanto en ciudades como en regiones más alejadas. Otras hermanas, asisten aún a refugiados, colaboran con grupos que promueven la justicia social y ayudan a las familias. Como Marguerite, las hermanas adoptaron una vestimenta adaptada a su tiempo, y empiezan a vivir en pequeños grupos, próximos a quienes esperan servir.

Aún cuando el número de hermanas disminuye, a partir de 1980, la Congregación se enriquece con el aporte de las personas asociadas : hombres y mujeres, casados y solteros, inspirados por el carisma y la acción de Marguerite Bourgeoys, ellos transmiten esa inspiración dentro de sus hogares y trabajos, apoyando la labor de la Congregación y participando en ella. En la actualidad, la Congregación cuenta con más de 900 personas asociadas en cuatro continentes.

Curso de catecismo por Hermana Joan Lewis

Curso de catecismo por Hermana Joan Lewis

Cuilco, Guatemala, [1990 o 1991].

Una era de rápida transformación

A mediados y finales de la década de los años 60, se vive un período de gran turbulencia : La generación nacida inmediatamente después de la Segunda Guerra, llegaba a la edad adulta y las mujeres asumían dentro de la sociedad un rol público cada vez más importante. Esos años, dieron nacimiento a grandes esperanzas en la Congregación, en Montreal, y en el mundo. El Segundo Concilio Vaticano, clausurado a fines de 1965, ofrecía a la Iglesia Católica, una promesa de renacimiento. En 1967, Canadá celebraba el 100° aniversario de la Confederación con una exposición universal sumamente exitosa atrayendo a multitudes a Montreal. En julio de 1969, el mundo entero vio, estupefacto y maravillado, al hombre posarse y caminar sobre la luna. Sin embargo, los viejos problemas persistían mientras que otros, nuevos, se asomaban en el horizonte.

La revolución industrial había provocado profundos cambios dentro de la sociedad occidental del Siglo XIX. La revolución tecnológica de la segunda mitad del Siglo XX, provoca cambios aún más veloces y de mayor importancia. La facilidad y rapidez de los viajes, la aparición de los medios de comunicación, cada vez más eficaces, refinados y veloces, darán lugar al nacimiento de la «globalización». La Guerra fría entre el Oeste y lo que aún era el bloque comunista, llega a su fin pero surgirán nuevas zonas de conflicto y nuevos temores, particularmente vinculados a los cambios climáticos y al terrorismo. En Canadá, perduraban las tensiones entre los pueblos fundadores mientras que en Quebec, nace un movimiento separatista en el que la secularización – presente en diversas zonas del mundo occidental – progresa muy rápidamente. Al mismo tiempo, la inmigración llegada de diferentes lugares del mundo, transforma a la sociedad canadiense y quebequense, más diversificadas que nunca en el plano ético y religioso. La llegada de un nuevo siglo, de un nuevo milenio, ofrecería tal vez posibilidades inauditas pero plantearía ciertamente, desafíos sin precedentes.

Prospecto del Internado Notre-Dame-de-Bellevue

Prospecto del Internado Notre-Dame-de-Bellevue

Quebec, Quebec, [ca.1890].